Un acto multitudinario y varias entre líneas para atender

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Una multitud se reunió este viernes para celebrar los 38 años de recuperación de vida democrática y escuchar a los cuatro oradores que tuvo el acto central con un escenario montado sobre la Calle Balcarce frente a Casa de Rosada.

Las columnas, con militantes de las diferentes corrientes políticas que integran el Frente de Todos, fueron llegando desde temprano desbordando los lugares centrales de la Plaza de Mayo. El mayoritario gentío independiente prestó atención a los distintos grupos y artistas que desfilaban con su arte como teloneros de los actores principales de la jornada.

La plaza quedó chica rápidamente ante la marea humana que comenzó a ocupar las diagonales y la Avenida de Mayo. La presentación de los oradores, por parte de los conductores,  dejó a Cristina Fernández en lo más alto del podio como la más aplaudida. Se la notó con una energía desbordante, saludando y celebrando con el fervor popular, en el final improvisó pasos de baile con alguna de las abuelas de Plaza de Mayo. La multitud devolvió los gestos con cantos y aplausos. Las distintas columnas de La Cámpora fueron las más enfervorizados, no los únicos.

Al caer la tarde, cuando era inminente el inicio de los discursos los adultos de mediana edad ya habían emparejado el número de jóvenes que habían llegado más temprano. Una plaza homogénea dispuesta a escuchar. El discurso de Mujica, llamativamente corto, se centró en cuidar la democracia como valor institucional que, con sus imperfecciones funciona sin que «nada superior se haya conocido hasta ahora» como esquema de organización de una comunidad.

La ovación que recibió de los presentes impactó a Lula, prometió hablar despacio para que se entienda lo que estaba diciendo. Se entendió. Fue altamente emotivo, en especial cuando agradeció a Alberto por haberlo visitado cuando estuvo injustamente detenido en su país. Recordó los años que gobernó y nombró a sus pares de la región. Pareció sugerir que es posible reeditar aquellos momentos en los tiempos que vienen. El gentío coreó, «se siente Lula Presidente».

Cristina tomó el micrófono tras ser presentada por el ex presidente de Brasil. Su discurso fue el más extenso desde que es vicepresidenta. Una primera lectura para leer entre líneas de lo que dejó el acto. Fue particularmente duro con el FMI, hizo historia recordándole a los radicales que las recetas de este organismo se llevaron puesto a dos de sus presidentes que debieron irse antes de concluir su mandato. «Deberían despabilarse los del partido centenario, porque a los dos presidentes radicales que tuvieron se los tumbó el FMI», interpeló.

Cristina hizo diferencias entre unos y otros radicales. Ensalzó la figura de Alfonsín recordando la herencia que le dejó la dictadura cívico militar, quintuplicando la deuda externa y un sangriento tendal de 30 mil desaparecidos. Señalo que el mismo FMI que acorraló al primer presidente de la recuperada democracia, fue el que le dio un crédito de volumen histórico, 57 mil millones de dólares, a Macri para que gane la elección de 2019. «El pueblo siempre encuentra el camino», resaltó para enmarcar el triunfo en las últimas presidenciales.

Los fuegos artificiales lanzados tras concluir Cristina su discurso se pareció mucho a un fin de acto. No fue saludable para la unidad, más bien una chicana de poco valor. Alberto habló algunos minutos menos que Cristina. Reiteró conceptos y le respondió dos veces a su compañera de fórmula, ambas relacionadas a la renegociación de la deuda con el FMI. En una le dijo a la vicepresidenta que no tenga miedo. Pareció desmedido el concepto. Careció del cuidado necesario para con una compañera de ruta que, por volumen electoral, es el principal sostén político de la coalición de gobierno.

Algunas columnas comenzaron a retirarse mientras hablaba el Presidente, muchas más fueron las que se quedaron. Llegaban a ser del mismo sector, aunque de diferentes barrios. La Cámpora de Avellaneda optó por irse, la de San Isidro y Pilar se quedaron. Tan solo tres observadas por el ojo del cronista de CP. También se fueron algunas de un sector de Nuevo Encuentro y de Kolina, la agrupación que timonea la gobernadora de Santa Cruz, Alicia Kirchner. El absolutamente mayoritario público, no encuadrado en ninguna «orga», se quedó hasta el final, muchos concluyeron la tertulia en los desbordados cafés de la zona.