Ante la zozobra que le genera la pérdida de 6 legisladores propios, a partir del recambio que presentará la escenografía del parlamento local a partir del 10 de diciembre, Horacio Rodríguez Larreta dio la orden este miércoles de avanzar con los dos proyectos más polémicos de este año, la construcción de edificios en Costa Salguero y en Costanera Sur.
Ambos proyectos, que ya cuentan con aprobación en primera lectura de la legislatura y han pasado por audiencias donde acumularon duras críticas de los vecinos, se tratarán este viernes en comisión para buscar su aprobación definitiva en la sesión ordinaria el jueves 2 de diciembre.
Las reacciones de los integrantes de bloques opositores surgieron de inmediato al conocer la noticia. «Larreta prepara un fin de año a toda orquesta» bramó desde las redes el legislador Juan Manuel Valdez (FdT). No fue el único. En tanto su compañero de banca, Javier Andrade expresó «¡Increíble! A pesar del masivo y contundente rechazo por los múltiples negocios inmobiliarios de Larreta, van a dictaminar este viernes en la Comisión de Planeamiento: ¡Costa Salguero, Ley de blanqueo de obras, el proyecto de IRSA y las 11 torres para aprobarlos»
Días atrás se presentaron 53.000 firmas pidiendo una sesión para abordar el proyecto que Larreta impulsa en Costa Salguero, la construcción de tres edificios de 10 pisos ubicados a un lado del aeroparque. La repulsa al proyecto quedó manifestada meses atrás en la audiencia pública con más de 2 mil vecinos que desaprobaron la posibilidad de privatizar esa franja del río.
En relación a la venta de esta franja costera, en abril la Justicia porteña decretó la inconstitucionalidad de la Ley 6.289. Se trata de la ley sancionada por la Legislatura porteña en 2019 permitiendo la venta del predio de Costa Salguero. La determinación judicial fue una respuesta al amparo solicitado por la ex diputada nacional Gabriela Cerruti y el Observatorio del Derecho a la Ciudad ante la Justicia.
Respecto a Costanera Sur, se trata de una franja de 24 hectáreas conocidas como la ex ciudad deportiva de Boca, donde la empresa IRSA propone construir un complejo habitacional de lujo con 6.000 viviendas, más comercios, hoteles y un amarradero de yates. Una audiencia pública reciente registró que el 98% de los 835 vecinos que se expresaron criticaron este proyecto señalando que aniquila espacios verdes y humedales que continua perdiendo la ciudad a manos de proyectos inmobiliarios.








