Por Claudio Leveroni
El resultado electoral del último domingo abrió varios interrogantes relacionados con el futuro, no solo de las fuerzas políticas en pugna pensando en las generales del 14 de noviembre, sino también del rumbo que asumirá el gobierno nacional en la búsqueda de revertir la tendencia que marcaron estas PASO.
Alberto Fernández decidió no esperar para dar respuestas concretas. El lunes se reunió en Casa Rosada con varios de sus principales funcionarios. Les adelantó medidas que buscarán poner la acción del gobierno en dirección a mejorar los ingresos y un efectivo control inflacionario. Esta misma semana realizará anuncios. A través de ellos se sabrá si el presidente, para esta nueva etapa, mantiene el perfil actual o se anima a profundizar determinaciones políticas que resultarán antipáticas para los grupos mediáticos concentrados que manejan la agenda que guía a la oposición.
Un sector del gobierno plantea que ya no hay margen para seguir avanzando tibiamente en las modificaciones estructurales que sostiene un poder real que sigue estando en manos de grupos económicos interesados en controlar los resortes de la economía nacional. Reclaman más firmeza en la búsqueda de consolidar un modelo peronista. El intendente de Ensenada, Mario Secco, lo expresó sin más vueltas, “cuando queremos esconder el kirchnerismo no nos va bien”.
Otros sectores del gobierno son más temerosos en dar ese paso, auguran que una radicalización en el hacer del gobierno provocará un innecesario robustecer de la grieta que separa a la sociedad. Aunque histórica esa división social siempre tuvo un condimento relacionado con el debate de ideas, con antagonismos ideológicos a la hora de debatir el modelo de desarrollo del país. Hoy, esa confrontación de ideas y modelos no existe. Se coló, en forma predominante, el odio como el adversario más peligroso que tiene la razón.
La aparición de un discurso extremo por lo violento es la más fiel demostración del avance del odio. Un combustible que impulsa la resurgente ultraderecha. El psicoanalista Jorge Alemán señala que esa irrupción ha dejado como resultado “el voto suicida” en una masa estimulada por el encono. Para entender hacia donde apunta esta afirmación hay algunos ejemplos.
Con su bandera de representante de una cultura superior Javier Milei capturó la voluntad del 15% de porteños que, acaso, creen que quemando el Banco Central puede mejorar su calidad de vida. Hay más demostraciones de como el odio taladra la razón y se multiplica en votos. Vecinos empoderados del bajo de Olivos cuelgan en las puertas de sus casas carteles contra la construcción de torres en el barrio. La demostración se masificó en una zona donde el contacto vecinal es escaso por exceso de individualismo. Un paneo en las mesas electorales de los colegios de ese mismo barrio dan ganador a la lista del intendente Jorge Macri por márgenes que supera el 70%. El voto suicida al que refiere Alemán se concreta aquí con votantes que votan a quienes seguirán aprobando excepciones para construir las torres que critican los vecinos colocando carteles en sus casas. La derecha no paga costos por los daños que produce. El ejemplo se extiende en niveles provinciales y nacional.
Pocos gobiernos produjeron tanto daño económico en tan poco tiempo como el de Mauricio Macri. El endeudamiento brutal, la duplicación del índice inflacionario y el cierre de industrias forzando la caída del empleo durante los cuatro años que siguieron al 2015, quedaron en el olvido para la masa. Los representantes de ese dañino bagaje no solo ganaron en la ciudad y la provincia de Buenos Aires, el Pro volvió a derrotar a la UCR en la interna de una derecha que no paga costos por los daños producidos.
Para el gobierno nacional queda otro fuerte dolor de cabeza. Hasta el último domingo había consenso entre todas las fuerzas que componen el Frente de Todos, en impulsar la reelección presidencial de Alberto Fernández. El resultado que dejaron las urnas plantea una rediscusión del tema. Asoman aspirantes, significarán pujas internas que pueden alentar quiebres en el andar hasta 2023.







